«QUEMAR LA VIVIENDA»


 “Quemar una vivienda”, es una expresión utilizada dentro del argot inmobiliario,  relacionada con la venta de un inmueble y su precio de venta.

Cuando se hace una valoración gratuita de un inmueble y se descubre cuál es el precio de mercado, es habitual que muchas personas quieran ponerlo por encima. Su idea es que igual alguien se interesa y consiguen un mayor beneficio.

En estos casos, a la gente no le importa esperar más tiempo si puede sacar más dinero. Cuando esto ocurre, entre los profesionales inmobiliarios se dice que es “quemar un piso”.

Por ejemplo, si el precio de mercado de nuestra vivienda es de 150.000€, y queremos tratar de venderlo a 180.000 o 200.000.

Evidentemente, salvo contadas excepciones, los compradores no aparecerán. Es sencillo, si te puedes comprar un inmueble de similares características por 30.000€ menos, no te vas a gastar ese dinero de más. Es una tontería.

Si ves que los últimos inmuebles en esa zona se han vendido a un precio determinado, esperas a que salga otro, no decides hacer una inversión tan grande.

Quemar una vivienda puede ser contraproducente

Muchas veces se decide poner a un precio pensando en rebajar posteriormente. Se trata de una “prueba”. Vemos si alguien se interesa en un precio más alto y sino, lo bajamos.

El problema es que puede provocar desconfianza. Si un comprador ve que un precio ha bajado mucho o lleva demasiado tiempo publicado, tiende a desconfiar. Piensa que hay gato encerrado. ¿Por qué lleva dos meses sin vender? ¿Por qué ha bajado de precio? ¿Qué ocurre para que nadie lo quiera?

Normalmente, la gente busca a partir de criterios de precio y zona. Para no quemar una vivienda, lo ideal es poner el precio que dicta el mercado. Si hay mucha competencia por el mismo, incluso puede que las ofertas sean superiores al precio de venta inicial, pero esto ultimo nunca ocurre.

 

Si se vende en un día, no quiere decir que se pueda sacar más

A veces, cuando un piso está en precio de mercado y se vende en un día o dos, da la sensación de que se podía sacar más. Normalmente no es así.

Los compradores suelen tener activadas alertas. Por ello, cada vez que sale una vivienda nueva, si entra dentro de sus criterios, llama para hacer visita y ofertar si le llama la atención.

Si está fuera de precio de mercado no van a llamar. Los primeros días son los más importantes para comprobar si una vivienda tiene salida. Si no se reciben llamadas en la primera semana, es señal de que el precio está fuera de mercado.

Contar con la opinión de un experto

Un agente inmobiliario experimentado y colegiado, es sobradamente conocedor de los precios de mercado de su zona de trabajo y sabe cómo asesorar y gestionar todo el proceso de venta desde el principio hasta el final para que la operación sea todo un éxito.

De vital importancia es también la difusión del anuncio. Pegar un cartel de «se vende» en el portal no es suficiente (– o si – si lo que quieres es tardar años en vender tu piso).

Un agente inmobiliario va a desarrollar un plan de marketing global con el fin de llegar a la mayor cantidad posible de potenciales compradores (con  prensa, difusión y posicionamiento en portales inmobiliarios y redes sociales). Logrando que recibas mas personas interesadas  y acortando los tiempos de venta.

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