Claves para convertir la vivienda en una renta I

La hipoteca inversa, la nuda propiedad o la venta con alquiler garantizado son opciones en un mercado aún muy reducido. El atractivo de la venta con estas fórmulas se concentra en los propietarios de más edad y de inmuebles bien situados

La vivienda es sin duda el gran activo con el que cuenta la inmensa mayoría de las familias españolas. La inversión más clara por la que han apostado durante décadas, centrando el esfuerzo del ahorro inicial en la adquisición de una primera vivienda y luego quizá en la compra de una mejor casa en la que vivir o en una segunda residencia. Y llegado el momento de la jubilación, la vivienda es también el gran recurso financiero con el que se cuenta para intentar obtener un complemento de la pensión pública, aunque las opciones para sacarle partido sean limitadas y supongan en ocasiones la renuncia a la propiedad que tan celosamente se ha logrado tras años de trabajo.

Cuando pasada la cincuentena no se ha ido construyendo ningún ahorro financiero para la jubilación, la casa se convierte en el principal activo. La prolongación de la esperanza de vida, los problemas de dependencia y los desafíos que afronta el actual sistema público de pensiones para su sostenibilidad en el futuro son nuevos factores que apuntan a que la vivienda va a ser tenida en cuenta cada vez más como fuente de ahorro para la jubilación.

“En España tradicionalmente se ha ahorrado en vivienda. El 70% de los activos de las familias en España es inmobiliario, mientras que sólo el 25% del ahorro es financiero”.

Y mientras los bajos tipos han minado el atractivo de los productos de ahorro, la vivienda sí se ha revalorizado tras la crisis. ¿Cómo convertir entonces la casa en un complemento a la pensión?

Las fórmulas aún son incipientes, en un mercado todavía muy reducido. La hipoteca inversa, la venta de la nuda propiedad o la venta con un alquiler garantizado son algunas opciones, aunque todas pasan por la importancia de buscar un buen asesoramiento y de tener en cuenta dos factores clave. El primero de ellos es que las mayores opciones para obtener una buena renta gracias a la casa las tienen los propietarios de inmuebles con un elevado valor de mercado. Quienes viven en una casa antigua o peor conservada y alejada del centro encontrarán muchas más dificultades, no hay chollos.

La edad del propietario es el otro gran factor, ya que a más edad, más capital se podrá obtener y a la inversa. También entra en juego un tercer elemento, no menos importante, y es la difícil renuncia a la arraigada idea de dejar la vivienda a los hijos. Es aconsejable por tanto alcanzar el consenso familiar necesario antes de tomar una decisión

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